miércoles, 5 de junio de 2013
LEY DE MEDIOS. Repertorio de Promesas Incumplidas. Foro de la Ciudad Club del Progreso 22/05/2013
jueves, 10 de noviembre de 2011
¿PARTIDO DOMINANTE?
En los 28 años transcurridos desde la recuperación democrática, son muy pocos los argentinos que han permanecido fieles a un partido o candidato, por el contrario la sociedad, veleidosa y exigente busca combinar preferencias, afinidades y conveniencias inclinándose con libertad por opciones que mudan cada dos años de manera relevante. Si bien todos los partidos cuentan con un núcleo duro de seguidores, los estudios de opinión demuestran que la conquista del poder depende de la capacidad de capturar el voto de los independientes; éstos, el botín más preciado de cualquier contienda electoral, son dispares en sus motivaciones y constituyen un residual de múltiples orientaciones, típico de una sociedad heterogénea con marcados rasgos de modernidad y complejidad.
Si bien el peronismo constituye el grupo más compacto y numeroso, está plenamente demostrado que lejos de ser invencible, ha sido derrotado en varias oportunidades. Por lo tanto la constatación de que hay un partido dominante, no contiene evidencias sobre su invencibilidad. Cuentan que Creso último rey de Lidia mandó consultar al oráculo de Delfos ante el avance de Ciro el Grande de Persia, la respuesta fue que si conducía sus ejércitos hacia el este, destruiría un imperio. Así ocurrió, pero fue destruido el imperio del ingenuo Creso, cuyos oídos fueron alimentados por el equívoco.
Ahora bien, tampoco hay nada que asegure la inevitabilidad del cambio político, por lo tanto es falso que el cambio de gobierno se vaya a producir sólo por que la alternancia es conveniente o más democrática que la permanencia de un gobierno ratificado en el poder.
Así que el 10 de diciembre, cuando se instale el nuevo período de la Presidenta, una nueva época comenzará y a todos nos conviene no dar mucho crédito a las sibilas que profetizan equívocos y medias verdades.
Habrá una agenda del gobierno, el que enfrentará un mundo más hostil que el que disfrutó en los últimos años, frente a un electorado que se considera acreedor de las promesas de buen pasar que constituyeron parte del contrato celebrado el 23 de octubre; y en la vereda de enfrente, habrá otro mundo de ciudadanos, parlamentarios, gobernantes locales y líderes políticos que deberán superar su estupor y afrontar con seriedad múltiples dilemas para construir alternativas de gobierno.
El paisaje que se aprecia enfrente del gobierno es de una gran dispersión, pero cuando se levante el telón del nuevo período tendremos tres actores principales, a saber:
a) El Jefe de Gobierno de la Ciudad, titular y propietario de un partido personal con ramificaciones en un municipio vecino (Vicente López) y en la Provincia de Santa Fé, quien deberá elegir entre el espacio de centro derecha que ocupa su grupo parlamentario o la pertenencia al peronismo (versión Menem, Duhalde, Puerta) que lo introdujo en la política.
b) El Frente Amplio Progresista, que contiene fuerzas demasiado heterogéneas, gobernará la provincia de Santa Fe en condiciones de extrema debilidad producidas por una pirueta adversa que le produjo la boleta única, la que otorgó legislatura propia al Frente para la Victoria. Si bien obtuvo resultados auspiciosos en casi todas las grandes ciudades del país, su estructura nodal, el Partido Socialista es una organización aún incipiente en la mayoría de las provincias argentinas.
c) la Union Cívica Radical, con una arraigada presencia nacional, los más importantes bloques parlamentarios, la mayor cantidad de gobiernos locales después del oficialismo, equipos técnicos de gran prestigio y experiencia de gobierno, pero a pesar de que todas las características descriptas constituyen ventajas relativas, no está “condenado al éxito”, sino que por el contrario, su liderago está sometido a grandes desafíos organizacionales, programáticos y políticos.
Así es que la obra comenzará con un preludio de continuidades y rupturas frente a una nueva situación económica que no estará caracterizada por la abundancia y la holgura presupuestaria, sino que bien por el contrario someterá a varias pruebas de rigor y madurez al sistema político en su conjunto. El gobierno estrenará nuevas lógicas de administración mas parecidas a las del resto del mundo y la oposición será examinada diariamente según sea capaz de iluminar mejores soluciones.
Finalmente haré algunas consideraciones sobre el radicalismo. Como dijimos, su condición de partido paradigma de la política argentina no le asegura resultados favorables, al contrario debe trabajar por ellos combinando correctamente los tres vectores que constituyen su potencial, a saber:
1. Propuesta Nacional, es el partido político el que debe definir el programa, la propuesta de gobierno y la orientación estratégica. En este plano se aprecian atrasos, la conducción nacional del partido es débil organizativa y políticamente. (ver OPINIONES Y DEBATES marcelostubrin.blogspot.com “Partidos y Organizaciones Políticas: la UCR una propuesta” octubre 2008). Lo central es que el radicalismo consiste en una doctrina nacional cuya aplicación a cada circunstancia histórica debe ser llevada a cabo en un marco institucional compartido por todas sus expresiones. Los candidatos deben ser el resultado, el producto de ese debate enriquecedor. La práctica de los partidos norteamericanos en los cuales la Convención elige candidato a presidente y éste el candidato a vicepresidente y el programa, no es la deseada.
2. Los bloques parlamentarios construyen la práctica política cotidiana de los grandes problemas nacionales. Son el crisol en que se forjan los proyectos y se delinean las estrategias de oposición y de alianzas. Los elencos técnicos de asesoramiento deben estar al servicio del conjunto del partido y no a disposición personal de los actuales legisladores. El trabajo local del diputado o del senador representante de su provincia en el parlamento nacional, deben combinarse con su visión general de pertenencia al partido y a su disciplina. Este es el campo en el cual la UCR se encuentra mejor posicionada.
3. Los gobernantes locales. Este es un territorio difícil en un país en que los fondos públicos se manejan con discrecionalidad. No obstante, el radicalismo exhibe con orgullo experiencias extraordinarias de gobierno local, que demuestran que los argentinos votan con criterio independiente de las opciones políticas nacionales. Al mismo tiempo son laboratorios de formación de cuadros político-administrativos con valiosa experiencia de gestión. El problema que se aprecia es que el compromiso con la política nacional es una síntesis difícil de llevar a cabo. La complementación entre el brazo parlamentario y la conducción nacional ha sido más pacífica y constructiva que entre éstos y los gobernantes locales, los que sometidos a la impiadosa agenda de su gobernación o municipio suelen mirar la política desde el ángulo de sus necesidades cotidianas con cierto desapego a los dilemas de la política nacional.
Para terminar quiero dejar tres comentarios sucintos que prometo desarrollar mas adelante: una condena al fraccionalismo individualista típico de los partidos en crisis, una constatación de que los partidos sobreviven a los liderazgos estelares de carácter providencial, y por último el refuerzo a la idea de que hasta ahora el radicalismo fue el único capaz de vencer al peronismo en elecciones de libre concurrencia.
para la revista Debate
Buenos Aires, noviembre de 2011
domingo, 30 de octubre de 2011
SIETE DIAS QUE NO CONMOVIERON AL RADICALISMO
El tiempo transcurrido fue muy escaso para ser demasiado exigentes, sin embargo las primeras afirmaciones no entusiasman.
La circunstancia política determina que en pocos días hay que elegir autoridades de los bloques parlamentarios y del Comité Nacional, mientras se llevará a cabo, en dos semanas, una postergada reunión de la Convención Nacional del partido.
Las decisiones referidas a los bloques parlamentarios, serán adoptadas por sus integrantes, de modo tal que los de afuera no tenemos arte ni parte, y los Presidentes de ambos bloques gozan de altos niveles de legitimidad, por lo cual no se esperan grandes cambios, y si los hubiera, éstos no constituirían una gran novedad política.
En cuanto al Comité Nacional, sabemos que el actual presidente no aspira a reelegirse y no se han producido nominaciones conocidas, por lo tanto, parece pacífico el camino del diálogo entre los delegados electos para conformar una nueva autoridad partidaria. Sin embargo, en esta dimensión, se han dejado caer algunas iniciativas que merecen comentarios.
He escuchado que para dar señales de novedad política, algunos aspiran a cambiar la regla de nominación del Presidente del partido, para que sea electo por el voto directo de los afiliados. Esta cirugía mayor de nuestra carta orgánica, no puede ni debe ser aplicada sin esperar que la H. Convención produzca las reformas en tiempo y forma; tiempo para el debate y forma congruente con la arquitectura institucional de nuestra organización política. Las reformas atropelladas, ab referéndum de la Convención, no están llamadas a mejorar la estructura política, sino a responder a impulsos coyunturales que no resolverán ninguno de los problemas de fondo. Por lo tanto, una buena señal sería el estricto cumplimiento de nuestra ley partidaria y abrir el proceso de debate y propuestas sobre las necesarias reformas a nuestra desvencijada estructura política. Los cambios, deberán tener efecto en el período siguiente.
Para quienes estén interesados en conocer mi punto de vista sobre la organización partidaria, ver en el blog Opiniones y Debates (marcelostubrin.blogspot.com) el art. Publicado el 17 de octubre de 2008 “Partidos y Organizaciones Políticas: La UCR una propuesta”
También he escuchado ideas sobre incorporar cupos de nominación obligatoria de jóvenes de distintos segmentos de edad a las candidaturas del partido. Este loable interés en promover a los jóvenes, tropieza con el hecho de que solamente las Provincias de Buenos Aires y Córdoba, han logrado dos bancas nacionales; los demás distritos que obtuvieron escaños en el Congreso, obtuvieron sólo uno, por lo tanto en este plano la norma podría ser infructuosa para cumplir con el objetivo que se propone. Además, habría que compatibilizar el nuevo cupo juvenil con el femenino (existente por imperio legal), lo que obliga a ser cuidadosos para lograr normas eficientes que cumplan con los objetivos que se proponen.
La restante idea que ha sido comunicada por la prensa es más interesante, aunque delicada: Consiste en refrescar la conducción partidaria con líderes partidarios que han sido exitosos en las recientes competencias electorales. Ellos han obtenido, de muy buena ley, las intendencias de muy importantes ciudades del país y su crecimiento político constituye una esperanza que alienta a la pronta recuperación competitiva de nuestro partido. Sin embargo, las destrezas para ejercer el gobierno local, no necesariamente coinciden con las exigencias de desempeñar la máxima conducción partidaria –sino-, me atrevería a decir, todo lo contrario. Satisfacer las demandas y requerimientos de sociedades complejas, desde la escasez de competencias de los municipios es una tarea ímproba, que no se compadece con las funciones ejecutivas que esperamos que asuman los jefes partidarios.
Los últimos cuatro presidentes del Comité Nacional, que explican una década de conducción partidaria, han sido reflejo de un notable impulso renovador, constituyeron remarcables novedades políticas, dos de ellos Angel Rozas y Roberto Iglesias, venían de desempeñar exitosas gobernaciones y los dos restantes, Edgardo Morales y Ernesto Sanz, provenían del liderazgo parlamentario del partido, aunque Sanz, había desempeñado la intendencia de la ciudad de San Rafael. Con esta afirmación, pretendo desilusionar a quienes piensan que el radicalismo es un anquilosado aparato conducido por una todopoderosa nomenclatura; y que tenemos a disposición un cambio de guardia que supere a dirigentes desgastados que no entienden a la sociedad contemporánea.
Es indudable que tenemos problemas y complejos, pero para resolverlos y ser más útiles, no debemos caer en la tentación de simplificarlos, porque no hay soluciones sencillas al alcance de la mano, militancia, trabajo y tesón es el imperativo que tenemos por delante para fortalecer las cuatro columnas sobre las que se asienta la Unión Cívica Radical, a saber: la conducción nacional de un partido moderno, sus brazos parlamentarios en todos los ámbitos legislativos del país, sus gobiernos locales y su inserción en las organizaciones representativas de los sectores populares. Estos cuatro planos de la acción política deben tener una interacción virtuosa, requieren habilidades y destrezas diferentes, pero sólo desde la práctica política se podrán formular las propuestas que saquen nuestro partido del estancamiento.
Un último párrafo para condenar el individualismo político, el internismo, la simplificación de los problemas y la superficialidad. Quien pretenda sacar ventaja facciosa de la presente situación estará conspirando seriamente contra la reconstrucción de la UCR, única herramienta política capaz de desplazar al gobierno nacional y reconquistar el poder en la Argentina.
por Marcelo Stubrin
martes, 25 de octubre de 2011
A FAVOR DEL DEBATE Y CONTRA EL OPORTUNISMO
Esta circunstancia, no es nueva. Aun si deliberadamente omitiésemos las consecuencias de la división del partido en 1957 junto con la desagradable proscripción del peronismo, no integramos el binomio más competitivo en 1995, en el 2003, ni en el 2007.
No encuentro, entonces la novedad. Es la tercera elección presidencial consecutiva que nos ubica fuera del podio.
Ahora bien, en este caso, se registran algunas diferencias relevantes:
• Hubo amplia competencia interna, con largos meses de debate público frente al partido y al conjunto de la sociedad.
• La competencia no fue necesaria porque dos de los tres contendientes se retiraron.
• Dos de los contrincantes se desafiaron a una elección interna abierta para el mes de abril que no se llevó a cabo.
• Nunca estuvo cerrado para nadie, ni siquiera para los que competirían en abril la posibilidad de presentarse a las PASO (primarias abiertas simultáneas y obligatorias).
• El candidato proclamado hizo toda su campaña centrado en la ratificación del Frente Cívico y Social, herramienta con la que competimos en las parlamentarias de 2009.
• Los otros dos candidatos, se pronunciaban por acuerdos más amplios que incluían claramente a Duhalde y a Macri, como reflejo político de la coalición parlamentaria opositora, bautizada como Grupo A.
• Binner y Stolbizer, resolvieron apoyar a Juez y a Solanas de manera explícita, a sabiendas que esto rompía la asociación y era insoportable para cualquier candidato radical.
• Alfonsín frente al abandono de los “socios naturales”, pactó con un sector del peronismo federal en la Provincia de Buenos Aires, siguiendo los consejos públicos de sus oponentes internos y frente a la evidente circunstancia de que no había candidatos propios de ningún sector interno que desearan la candidatura a Gobernador.
• El acuerdo, lejos de dar los resultados esperados, fue confuso y nada eficiente; sin embargo fue bien recibido por los líderes territoriales del partido, particularmente por los intendentes y candidatos a las principales comunas de la provincia.
• Quienes quisieron defender resultados locales alejándose de manera temeraria de la fórmula partidaria, también fueron arrastrados por la ola Cristinista, lo que demuestra que el fenómeno no era tan simple de confrontar y que tiene poco que ver con la alianza electoral de la Provincia de Buenos Aires.
Esta es la trama sucinta de lo ocurrido, bastante importante para iniciar el debate indispensable. Más productivo serán nuestros intercambios, en la medida que sean consistentes con las actitudes y los esfuerzos destinados a la reciente campaña electoral.
En La Nación de hoy Oscar Ozlak, acertadamente, distingue entre partidos y espacios políticos efímeros. Ese es el corazón del problema: Lejos de honrar y fortalecer la lógica de un gran partido político, muchos radicales mostraron debilidad y siguiendo la pobre estrategia de la Alianza con el Frepaso del 99, buscaron legitimidad por fuera de nuestras filas. Sin darse cuenta que los proyectos personales que pretenden gloria barata a costa de magullar el partido político que los formó, van quedando en el camino, intrascendentes y lastimosos, habiendo cumplido con la innoble tarea de hundir a los propios y ser insignificantes e inocuos para los enemigos que se prometían derrotar.
Acá está la herramienta para la transformación, la Union Cívica Radical, con la piel lastimada por la incomprensión interna y las tendencias a la autodestrucción, pero intacta para cumplir con los fines que le dieron origen y que el presente reclama.
Por Marcelo Stubrin
martes, 9 de junio de 2009
LA HORA DE LA RAZON PRACTICA
A pocos meses de la instalación de un nuevo gobierno en los Estados Unidos, han llegado novedades alentadoras. La ferocidad de la crisis financiera del 2008, no fue obstáculo para que el gobierno demócrata, produjera hechos que resaltan por su simpleza y profundidad.
Contrastan llamativamente con las actitudes de los fanáticos fundamentalistas que gobernaron con Bush dos períodos, pero son gestos que tienen valor. Me refiero a la cuestión sobre Cuba en la OEA y al mensaje del Presidente Obama al Islam, que abordaremos en una próxima entrega.
Veamos: La derogación de la Resolución que expulsó a Cuba del Sistema Interamericano en 1962, es formalmente elemental y tardía pero sustantivamente equitativa y oportuna. Efectivamente la guerra fría es una antigüedad extinguida hace más de veinte años, sin embargo sobrevivieron en muchos departamentos de la administración americana, guerreros pertrechados que seguían apreciando el mundo con una perspectiva nostálgica del conflicto Este Oeste.
La OEA, en su opaca perspectiva de sesenta años, fue escenario del Panamericanismo, es decir recinto del encuentro entre Estados Unidos y América Latina. Desde 1948, muchos dictadores se sintieron cómodos en su seno y cumplieron obedientes el papel asignado para el “patio trasero” de la potencia hemisférica. Sin embargo, el único régimen prohibido seguía siendo el que había cruzado el Jordán refugiándose en la órbita soviética.
Pero nada es eterno, el desprestigio de las dictaduras y los avances jurídicos en el sistema internacional produjeron impresionantes avances en materia de consideración de los derechos humanos, sobre todo a partir del Gobierno del Presidente James Carter (1977-1981), que perduraron en sus tendencias principales.
Las dictaduras comenzaron a ser acosadas por la Comisión de Derechos Humanos de la OEA y todo cambió. Llegaron las democracias a la región, se incorporaron los países insulares del Caribe y Canadá. Comenzó el proceso de Cumbres de las Américas, se llevaron a cabo cinco ordinarias y dos extraordinarias, y la OEA siguió el ritmo de los nuevos tiempos, aunque con una política de baja intensidad pues debió acompañar las bajas prioridades de la política norteamericana para la región. Muchos conflictos relevantes incluidas guerras declaradas entre países miembros no fueron debidamente receptadas en su seno y –justo es decirlo- debió convivir con un saludable proceso de integración política que se diseminó por todo el hemisferio en una novedosa versión de multilateralismo regional y subregional. Entre ellos los acuerdos de integración económica, el Grupo de Río que le compitió en la política propiamente dicha mediante un acercamiento a la Unión Europea, hasta las más recientes uniones de países sudamericanos que alienta el Brasil con el nunca desmentido objeto de convertirse en interlocutor subregional de la diplomacia norteamericana.
El generalizado escepticismo que campea en América Latina, podría sostener que la resolución es irrisoria, y que el verdadero paso adelante sería la finalización del embargo contra Cuba decretado por la gran potencia, cuya reiterada condena se ha convertido en un sólido acuerdo regional; pero el primer paso, el que inicia el camino, ha sido dado en la dirección correcta. Permite advertir dos elementos de gran importancia relativa: a) La nueva administración demócrata se independiza de la miope visión del exilio cubano, que amordazó durante años las iniciativas positivas de gobiernos y congresistas, y b) Los amplios consensos de la América Latina son tenidos en cuenta por Washington, que pasó décadas intentando imponer una agenda que llevó la OEA, por períodos, a niveles de vaciamiento insoportable. El resultado probable es una mayor concentración del gobierno de Obama en los problemas de nuestra región, descartada por décadas como una prioridad de la política exterior norteamericana.
Aunque no todo es tan lineal y sencillo, pues para lograrlo hacen falta políticas activas en el hemisferio. Dichas acciones que imaginamos direccionadas desde el sur hacia el norte requieren niveles de confianza política entre los gobiernos de la América Latina que hoy no se aprecian. Por el contrario campean algunos retrocesos caracterizados por estrategias formalistas de baja intensidad donde la prioridad parece puesta exclusivamente en la defensa de intereses nacionales excluyentes o desintegradores. Mientras tanto, se han agudizado conflictos binacionales de variada estirpe que afectan la unidad política de la región y en consecuencia disminuyen la calidad de la coordinación de políticas comunes en la relación con las potencias y con los demás foros y espacios multilaterales.
Párrafo aparte merece una nueva complejidad: el ALBA (Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe). En efecto, la existencia de un bloque de países integrado por Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Dominica, Honduras y San Vicente y las Granadinas, que aguarda la próxima integración del Ecuador, constituye una novedad de inciertas perspectivas para la unidad política del subcontinente, pues se erige en un eje de polarización frontal con los Estados Unidos. Estas posturas se constituyen en un franco contraste con un grupo de países conocidos por la fortaleza de su alianza con el país del norte, entre ellos México y Colombia. Este es el momento de destacar que han firmado el TLC (Tratado de Libre Comercio) con Estados Unidos, además de los mencionados México y Colombia, Chile, Perú, Centroamérica y la República Dominicana, encontrándose en avanzado estado las negociaciones con otros países entre los que se encuentra la República Oriental del Uruguay.
La descripción parcial de este incierto panorama, debe servir para apreciar la necesidad indispensable de otorgar a la política exterior argentina la centralidad extraviada en los laberintos de las prioridades domésticas.
El destino del Régimen Cubano está todavía poblado de incógnitas, pero todas ellas se inclinan hacia el incremento de sus vínculos con las democracias de la región, siempre que la región sea capaz de incluir la finalización del bloqueo en su agenda con Washington. No sabemos cuanto tiempo falta, pero podemos afirmar que para acortar los plazos, hay que cambiar el eje Washington, Miami, La Habana y reemplazarlo por otro más complejo e interesante en el que muestren unidad, inteligencia y responsabilidad todos los países Latinoamericanos.
viernes, 13 de marzo de 2009
Un eterno retorno
Debemos combatir un mito, una profecía de medio siglo: “el peronismo de las mil caras se prepara, para intentar conservar el poder”.
Allá van a confundir, en alegre caravana. Toneladas de maquillaje harán falta para disimular la realidad. Siempre el mismo argumento repetido hasta el cansancio.
Los giros de la calesita los marean un poco, pero algo atontados repiten el libreto como si fuera noche de estreno. Lo hicieron con Menem, cuando abandonaron a Cafiero, con Duhalde cuando se olvidaron de Menem, con Kirchner cuando gritaron al unísono “a rey muerto rey puesto”.
La actual presentación es más grotesca pero tiene idéntica matriz. Se trata de un terceto de “ricos y famosos” que puede llenar la pantalla con un palabrerío insustancial.
Los publicistas aconsejan: Insulten a Kirchner -que se enoja rápido- conviértanse en la opción, que nos quedamos con todo. Esta es una elección parlamentaria, ya habrá tiempo el año próximo para preparar un candidato a Presidente que pueda consumar la mayor defraudación. Podremos elegir en los almuerzos de Mirtha da mas o menos igual. Pero eso sí, debe tener talante de galán maduro. No importa si es sojero, gauchesco, ingeniero o se tatuó.
Nietzsche convirtió a su Zaratustra en el maestro del eterno retorno de lo mismo. Es una concepción del tiempo que condena a vivir en una incesante repetición de las mismas situaciones.
Nosotros, entonces, estamos desafiados doblemente. La prepotencia del gobierno ya conocida y la gran estafa urdida desde el marketing del peronismo que se pretende reciclar.
Responderemos con una lógica ausente en los últimos años de vida política argentina. Con una novedad: nos proponemos reconvertir el sistema democrático, queremos una democracia de partidos nacionales. Desde los noventa han prevalecido los candidatos como figuras estelares. Todos han despreciado a sus organizaciones políticas, se han considerado superiores a ellas, las han tratado como trampolines para lograr ser nominados, las han manipulado y despreciado hasta el hartazgo.
Las principales consecuencias fueron variadas y negativas. Entre ellas destaco dos: a) la alta imprevisibilidad de gobiernos en los cuales los presidentes gobiernan rodeados por pequeños círculos y b) un mecanismo que obtiene gobernabilidad a cambio de un encadenamiento de recursos públicos destinados a favorecer o perjudicar a los gobiernos locales. El resultado es evidente: bajísima calidad del sistema político e incapacidad del estado para vertebrar políticas de consenso destinadas a impactar correctamente en el mediano y el largo plazo. Prueba de ello son las oportunidades perdidas por el compromiso con el cortísimo plazo que siempre provoca crisis recurrentes de altísimo impacto social.
Para decirlo en otras palabras, un presidente que no debe dar cuentas a un partido, que gobierna sin controles y logra apoyo a cambio de prebendas, jamás será un estadista que piensa el futuro, por el contrario será inevitablemente un manipulador del corto plazo.
Esto es lo que se ha dado en llamar democracia delegativa, una especie de parodia con Presidentes que se piensan a sí mismos como reyes pero que en verdad son gigantes con los pies de barro, de un barro que se derrite en la primera tempestad. Esa es la regla que sufren los concentradores de poder, los más fieles son los primeros que abandonan, precisamente porque aprendieron bien la regla de nominación. Esto es lo Nietzscheano, el círculo se completa y ahora deberá tomar la misma medicina que dio a su antecesor.
Pero esta tragedia argentina repetitiva y circular, puede llegar a su fin. En gran medida depende de la UCR, de su dilatada militancia, de los cuadros políticos y técnicos que pueden exhibir juventud, trayectoria y decencia. La UCR es una colectividad de ideales organizada con el fin de servir a la nación, constituye la columna vertebral de la oposición, cuenta con representaciones dignas en todas las legislaturas del país, gobierna con éxito provincias, municipios, universidades e instituciones públicas de toda clase. Sus cuadros obtienen alto reconocimiento del sector privado y de la comunidad internacional que les confía liderazgos significativos.
Ha establecido acuerdos programáticos con partidos afines que constituyen la esperanza de cambio de millones de argentinos, se ha recuperado de la diáspora sufrida como secuela de la crisis del 2001 y se presenta con la energía y vitalidad necesaria para dar batalla al gobierno en los sectores populares. Está presente en toda la geografía del país y ha recuperado su espíritu de cuerpo, es decir la convicción de que la acción política es una empresa gregaria y que la biografía de cada uno de sus componentes adquiere sentido solamente cuando se encuadra con la historia.
Pero el radicalismo nunca se repite, al contrario, siempre cambia. Se adapta a los tiempos con la misma fe con que honra sus mejores tradiciones doctrinarias. Hay un hilo conductor en los principios pero se destaca por su capacidad para nutrirse de la realidad nacional y proponer alternativas a los principales problemas. Por eso constituye la principal organización política del país. Es verdad que subsisten problemas, pero hoy podemos anunciar que son menores. El individualismo y el localismo ceden frente a la gran prioridad nacional que consiste en edificar los cimientos de una nueva democracia amplificada y participativa.
Ahora que tendremos que lidiar con los efectos de una crisis internacional y local de impresionantes y aún desconocidas proporciones, ahora que se agotó el exitismo y se acabaron los tiempos de “tirar manteca al techo”, ahora más que nunca se requieren gobernantes responsables y capaces de establecer prioridades y amplios consensos nacionales para amortiguar daños y seleccionar las estrategias adecuadas. Ahora cuando tenemos que insertarnos en un mundo de oportunidades escasas resulta indispensable una visión internacional que nos permita interactuar como un país previsible, dotado de políticas permanentes, capaz de establecer alianzas duraderas y de influir con autoridad en el nuevo escenario regional y multilateral.
martes, 18 de noviembre de 2008
Asignatura pendiente: una o varias candidaturas
Mucho avanzamos desde el 3 de febrero de 2008 cuando la defección de Lavagna nos golpeó duro. No importa tanto si los avances fueron producto de la “virtud” o de la “fortuna”, lo importante es que ocurrieron.
Brillante desempeño de los bloques parlamentarios, aceptable Convención Nacional presidida por una gran figura cercana a nuestro corazón, magnífica conmemoración de los veinticinco años de la democracia en el Luna Park con una impresionante presencia juvenil.
Todo ello redundó en un alto reconocimiento de que sin el radicalismo organizado no hay batalla seria por el triunfo de la oposición. Entonces fuimos repentinamente considerados, estimados y ponderados por todo el arco opositor. El radicalismo se convirtió en una novia codiciada para concertar políticas y estrategias, ya sean programáticas o electorales.
No podemos menos que alegrarnos por esa nueva circunstancia que viene acompañada por la decadencia del gobierno y por apreciaciones más realistas de todo el arco opositor. Ahora bien, a no cantar victoria, que recién estamos en condiciones de empezar con los trabajos principales para poner nuestro partido a la altura de las necesidades del presente.
- Hay que superar el localismo político y subordinar las estrategias particulares a la política nacional. Por mejores que sean nuestras administraciones locales, sin una política nacional el radicalismo carece de sentido. Nuestros padres fundadores se imaginaron a sí mismos gobernando la Argentina, ésa era su empresa “reparadora”. Esa es nuestra carta natal. Ocupar bancas es un medio para denunciar el régimen y proponerse la conquista del poder, no es el objetivo.
- Necesitamos con urgencia programa y candidato o candidatos a presidente. Si de nuestro seno no surgen aspirantes a ocupar la presidencia de la nación, estamos condenados a no ser sustantivos en el proceso de desalojo del poder de esta extraña versión del camaleón justicialista.
- Seremos mejores para nosotros y para nuestros probables aliados, si nos zambullimos en un fuerte debate sobre el programa y los candidatos. Eso no excluye las coaliciones, al contrario las potencia, las fortifica. No importa si nuestras referencias políticas de la época encabezarán, secundarán o acompañarán, esa será una decisión de la conducción política nacional, lo que no podemos hacer es auto proscribirnos de la competencia por la presidencia de la nación.
- Nuestro principal capital político son los recursos humanos y políticos que disponemos. Ninguna otra fuerza política está en condiciones de exhibir tanta potencialidad y experiencia organizada. Quienes se fueron pueden volver y serán recibidos sin rencores y con los brazos abiertos, quienes nunca estuvieron pueden incorporarse y aportar desde un verdadero partido político. Quienes prefieran mantener sus nuevas identidades y coincidan con el programa serán aliados fraternos, no ponemos condiciones, pero confiamos más en las mujeres y hombres que están al frente de organizaciones que en las figuras destacadas y respetables que lucen en el firmamento político. Todos respetamos y admiramos a Lisandro de la Torre pero fue Irigoyen el constructor del partido radical y el conductor de la nación.
- Muchas y muy graves circunstancias pueden sobrevenir, no estamos en condiciones de anticiparnos a todas, pero el camino a las elecciones de renovación parlamentaria del 2009 debe ser iluminado por un poderoso reflector que proponga un programa capaz de completar la democracia y respalde candidaturas capaces de llevarlas a cabo.
- Con un gran respeto personal y político por las destacadas condiciones de los actuales presidenciables, creo que la proclamación de candidatos surgidos de las filas de la UCR, contribuirá al fortalecimiento de la empresa común. Cualquiera sea la fórmula resultante de las coincidencias opositoras, nuestro partido estará mejor con candidatos a Presidente levantando tribunas y recorriendo el país que sin ellos.
Para finalizar no puedo más que aludir a lo obvio, a lo que los lectores han pensado al recorrer estas pocas líneas: casi nadie conocía a Barack Obama dos años antes de la elección. Pero cuidado, esta alusión no debe entenderse en clave picaresca, muchos pueden representarnos en las presidenciales del 2011, trabajaremos para ellos con empeño y satisfacción sean o no los nominados por nuestro partido, pero en la democracia moderna una colectividad política del tamaño, la trayectoria y la representatividad de la UCR, no puede ceder anticipadamente la nominación presidencial.
