miércoles, 5 de junio de 2013

LEY DE MEDIOS. Repertorio de Promesas Incumplidas. Foro de la Ciudad Club del Progreso 22/05/2013



La exitosa empresa de reconstrucción democrática iniciada en 1983, tenía una asignatura pendiente: la regulación de los medios de comunicación audiovisuales.
El anhelado propósito consistía en proveer normativas que fortalezcan la sociedad civil frente a la posibilidad de que la opinión pública pueda ser manipulada por los gobiernos o por las empresas privadas propietarias de los medios de comunicación.
La libertad de acceso a la información pública, descendiente directa de la libertad de prensa y de la anterior libertad de imprenta se encuentra en el corazón del plexo normativo de las llamadas libertades de primera generación integrando todos los textos constitucionales de las repúblicas democráticas. 
Frente a la tiranía y el autoritarismo oscurantista, es sencillo definirla, pero en la sociedad abierta y democrática se complejiza su interpretación sobre todo por el vertiginoso caudal informativo disponible, la incesante creación de nuevas plataformas de acceso y la disponibilidad de variada  información global en tiempo real que es consumida por cada vez más amplias  capas de la población del mundo. Todo esto ha dado lugar a nuevas interacciones que  algunos definen como una ciudadanía universal.
La libertad nunca celebra su consagración plena, siempre hay que estar atentos.
Los inquisidores que mandaban a la hoguera a los libros y sus autores, se reconvirtieron muchas veces en censores de opiniones diferentes, ya sea para servir a los aparatos de propaganda de las tiranías, a dictaduras prepotentes y autoritarismos de diverso pelaje. También acompañaron el colonialismo y otras formas más sofisticadas de control sobre los más débiles, ya sea a través de gobiernos, grupos económicos o elites políticas locales o multinacionales beneficiarias de la empresa colonial.
La metáfora subyacente del oscurantismo es que “la realidad” es lo que aparece en la portada de un diario, una revista o se reproduce en la pantalla de televisores de millones de hogares, sin embargo la historia se encargó de demostrar lo contrario: la verdad prevalece, la pantalla adicta dura poco, no puede sofocar la verdad que se construye en el saber de los hombres y mujeres que constituyen la sociedad. 
Los más grandes aparatos opresivos del Siglo XX han sucumbido y en su lugar han nacido sociedades más abiertas, que vuelven a sufrir amenazas que encienden nuevas alertas, lo que demuestra que libertad, democracia, república y garantías constitucionales son conquistas nunca definitivas que necesitan constante vigilancia y atención.
Este es el entramado en que se inscribe la necesidad de contar con una herramienta legal que, para los servicios abiertos al público en general, tales como la radio y la televisión, regule la disposición de un bien escaso: el espectro radioeléctrico, aunque teniendo en cuenta que esa escasez es cada vez menor, dados los adelantos tecnológicos que permiten una mayor participación en el uso de las frecuencias, sin interferencias. 
Allí conviven ondas electromagnéticas cuyo uso debe ser administrado teniendo en cuenta que constituyen una ancha avenida pero con límites precisos que cuando se extralimitan arruinan el sistema, se superponen y perjudican simultáneamente a quienes ejercen su derecho a emitir y a la inmensa mayoría cuyo objetivo es buscar y recibir informaciones, entretenimiento e ideas de toda índole por cualquier sistema a su elección, entre ellos, los medios audiovisuales.
Todos los países del mundo cuentan con servicios de radio y televisión sujetos a regulaciones que difieren en su rigurosidad, y en la Argentina, además, prevalecía un sistema caracterizado por la discrecionalidad del gobierno en la administración de las reglas sobre quienes podían ser propietarios de radios y canales de televisión.
La llamada ley 22285 impuesta por el General Videla el 15 de setiembre de 1980, a partir del retorno al sistema democrático fue objeto de diversas modificaciones parciales en su texto, tratando de aplacar en algún caso su rigorismo de base, pero, en realidad, no llegaron a ser más que parches sobre un texto doctrinaria y jurídicamente insostenible en la primera década del siglo XXI, circunstancia que enmarcada en la ruptura del gobierno con el campo, el voto adverso del Vicepresidente de la  República y el enfrentamiento con los medios nacionales, derivó, en la sanción por el Congreso Nacional de la Ley 26522, sancionada, promulgada y publicada con inusitada urgencia el día sábado 10 de octubre de 2009, pero que a más de 3 años continúa mayormente inaplicada.
Dicha norma, que mereció numerosas críticas de diferentes sectores políticos durante su tratamiento legislativo, también fue objeto de variadas impugnaciones a su constitucionalidad, por todos conocidas, no obstante lo cual, es la que rige en nuestro país, aunque están pendientes de consideración por la CSJN algunos artículos cuestionados, que según sea la opinión del Alto Tribunal puede hacer muy dificultosa la futura aplicación lisa y llana de la ley tal como se encuentra redactada. 
Sin perjuicio de que volvamos a considerar estos aspectos polémicos, considero necesario evaluar primero la norma en su conjunto, en aquellos aspectos que no han merecido reproches o que éstos no han sido atendidos por los magistrados encargados de evaluar su constitucionalidad.
No se puede más que coincidir con los Objetivos establecidos en el art. 3°. Con gran amplitud se expresa un consenso nacional acerca de los propósitos que deben inspirar a una legislación sobre estas materias, sin embargo es necesario formularse dos preguntas: la primera, sobre si el texto de la norma contribuye a concretar los objetivos propuestos o los dificulta; y la segunda sobre si el campo de aplicación permite abarcar de manera completa la materia bajo análisis.
Lamentablemente la respuesta a las dos preguntas es adversa al texto de la llamada Ley de Medios.
Para comenzar debemos enfocar las condiciones de desarrollo que la ley permite a los prestadores privados.  Su existencia, viabilidad y prosperidad constituyen una condición para que el sistema funcione y garantice de manera simultánea  diversidad y pluralismo.   Aquí apreciamos problemas, pues cualquiera sea el tamaño de la licenciataria de servicios de radio o televisión, se encuentra gravada por numerosas obligaciones que se convierten en serios obstáculos para el desarrollo de su actividad.  Estas cargas  pueden ser afrontadas por aquellos grupos de mayor poder económico y empresarial, pero no así por los pequeños prestadores actuales y/o los futuros a quienes desde el gobierno se denomina pomposamente como las “nuevas voces”, para quienes las obligaciones a asumir constituyen una “barrera de ingreso” imposible de sortear, primera contradicción evidente entre uno de los objetivos explícitos de la ley y el magro resultado que es palpable a más de 3 años de sancionada la norma.
Exigencias de toda índole, por ejemplo las referidas a los contenidos de la programación, que parecen constructivas a primera vista, se convierten muy pronto en escollos difíciles de superar para quienes se encuentran más distantes del área metropolitana y tienen una escala económica menor de la cual nutrirse, por ejemplo, a través de la publicidad generada en esas localidades.
Los altos porcentuales de producción local y propia impuestos para emisoras de radios y televisión se han convertido en un requisito de imposible cumplimiento, situación que al ser advertida por el organismo de control, derivó en la autorización a los medios para sustituir esas producciones locales por otras generadas por el Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentino (BACUA), perteneciente al gobierno nacional.
En cuanto a la segunda pregunta, la ausencia de un abordaje concomitante de las cuestiones referidas a las telecomunicaciones e Internet, convierten gran parte de las disposiciones de la Ley en insuficientes e ilusorias, dada la creciente y explosiva importancia de la red global como prestadora de servicios que comunican a las personas y hacen disponible para el público, generalmente de manera gratuita, la casi totalidad de los contenidos audiovisuales disponibles en el país y en el mundo.
Sin intención de agotar en el presente trabajo las múltiples cuestiones involucradas, trataré a continuación de realizar una síntesis de algunos asuntos que me parecen relevantes:
·       El primero que no cumple con la ley es el AFSCA. Numerosas disposiciones se encuentran pendientes de cumplimiento a pesar de los más de 3 años transcurridos desde su sanción. A título de ejemplo mencionamos que no se encuentran disponibles los registros de licencias y autorizaciones, mucho menos de accionistas de licenciatarias, que con el atraso administrativo en resolver cuestiones pendientes de hace años y los trámites de adecuación ahora impuestos, se llega al absurdo de que, si se desea saber quién es la persona licenciataria y sus integrantes, habrá que estar a la información que los propios medios brindan públicamente 2 veces por día, en sus emisiones; no se ha confeccionado la norma nacional de servicio con sujeción a las normas y restricciones técnicas que surgen de los tratados internacionales, de forma tal de poder tener un Plan Técnico de Frecuencias con el cual atender a los requerimientos de licencias por parte de particulares, y de autorizaciones por parte de organismos públicos, acrecentándose el desorden en el ingreso y uso del espectro.
·       La disposición que establece la intransferibilidad de las licencias es anacrónica y persecutoria para quienes invierten en medios de comunicación, contradictoria con la misión asignada al AFSCA de promover y estimular la inversión en el sector. Ninguna otra actividad económica padece esta condena a permanecer fuera del comercio durante la vigencia de la licencia, desalienta la inversión y genera desigualdades irritantes, llegando al absurdo de que los operadores de mayor tamaño, quienes exceden las licencias permitidas, pueden vender al adecuarse, mientras los de menor escala lo tienen prohibido y quedan sujetos al corralito impuesto de la intransferibilidad legal. Ni bancos, ni aseguradoras, ni prestadoras de servicios sensitivos o estratégicos para el abastecimiento de energía  o la defensa nacional, por citar algunas áreas trascendentes, tienen limitaciones tan extremas para su intercambio como lo tiene impuesto un simple operador de una radio FM localizada en cualquier lugar del país, el que recién puede transferir los derechos de su licencia en caso de muerte. El mensaje está claro, quien pretenda ejercer el derecho a tener un medio audiovisual debe saber que ese ejercicio se convierte en una decisión  inamovible y sus bienes en un “costo hundido” irrecuperable. ¿Qué nuevas voces pueden sentirse interesadas en participar de un emprendimiento en el cual una vez ingresado no podrán salir?  
·       Si bien las limitaciones establecidas para los servicios de radio y televisión que usan espacio radioeléctrico no se encuentran cuestionadas judicialmente, debemos efectuar algunos comentarios críticos.  El régimen vigente contempla la prohibición a los particulares de disponer más de 10 licencias nacionales con uso del espectro y no más de 3 en el orden local (una AM y dos FM), más una de TV por cable o abierta. Esta restricción aunque arbitraria y cuestionable, constituye una decisión del legislador con algunas consecuencias adversas a las que aludiremos más adelante, en cambio, de ninguna manera  es razonable la manda que prohíbe superar el 35% del total nacional de habitantes o de abonados al servicio, según el caso de abiertos o cerrados porque su definición se acerca al ridículo: una radio AM que transmite desde la Ciudad de Buenos Aires, puede ser escuchada por más del 35% de los argentinos, pero de hecho nunca el 35% de los habitantes se encuentra simultáneamente escuchando radio, mucho menos una emisora, así que –para evitar el ridículo- en la aplicación práctica que se quiere hacer ahora de la norma legal, se apela a diversas interpretaciones, por ejemplo, que ese porcentaje se refiere a la localidad donde se encuentra, como si las ondas se detuvieran en la General Paz y el alcance se adaptara a las divisiones jurisdiccionales del territorio.
·       Compartiendo el espíritu de evitar grandes concentraciones de medios en pocas manos, se advierte en la norma que el principal modo de ejecutarlo ha sido dificultar la existencia de redes nacionales.  Las redes nacionales existen en la  mayoría de los países del mundo, su competencia enciende la llama de la calidad de la información o demuestra la fortaleza plural de las democracias europeas donde las cadenas estatales predominantes son un ejemplo de pluralismo informativo, o mezclan ambas variantes de manera singular. Ahora bien, la más sabia combinación entre lo nacional y lo local no parece encontrarse en el arbitrario e injustificado límite de diez emisoras, además de contradecir de mala forma el insoslayable objetivo de afianzar la unión nacional mediante una sistema integrado de medios audiovisuales, restringiendo a un magro 35% el derecho constitucional a “buscar y recibir informaciones e ideas de toda índole por cualquier sistema a su elección”.  
·       Las “nuevas facilidades” que otorga la ley de medios decididamente no son suficientes para que los argentinos podamos ejercer nuestro derecho a elegir que escuchamos de manera simultánea en todo el territorio nacional. Un problema es que las redes que se presentan como nacionales difunden noticias locales del área metropolitana y no reflejan de manera equilibrada la complejidad y extensión de la vasta geografía humana de nuestro país.  Ahora bien las aludidas limitaciones no se disponen a resolver este problema, ni fomentan el desarrollo de alternativas más comprensivas del federalismo en los medios de comunicación, ni fortalecen el desarrollo y la escala de los medios locales y su integración  en redes alternativas que completen la disposición y el acceso a las más variadas ofertas de servicios audiovisuales de mayor calidad con reglas equilibradas de competencia.

·       El aparato estatal de propalación de información, en cambio, permanece tan incólume como sectario, exhibiendo contenidos que lejos de reflejar a la Nación, exhibe de manera casi pornográfica y exclusiva el punto de vista del Gobierno. No pudo ser más oportuna la publicación del libro de Silvia Mercado El inventor del Peronismo, Ed. Planeta, 2013, que recuerda las andanzas de Raúl Apold el artífice de la información pública del primer peronismo que asfixió a la sociedad argentina con un discurso uniforme, mediante la compra, el sofocamiento o la confiscación de todo el sistema nacional de radiodifusión. Mientras la prensa escrita fue perseguida por que no se les permitía la importación de papel y luego expropiado el diario La Prensa el 12 de abril de 1951, el que se puso a disposición de la CGT.  Sin pretender aludir a las evidentes analogías con la presente situación, ya que la sociedad y el mundo han evolucionado, y nuestra democracia de baja intensidad es significativamente más profunda que la de aquellos años de postguerra y guerra fría, vale la pena recordar un episodio que aunque tardío e insuficiente describe de un pantallazo la situación en esta materia. El primer peronismo, en la agonía que le provocó su encierro político, luego de diez años de condena a toda la oposición al “silencio de radio”, ofreció el micrófono de Radio Belgrano a Arturo Frondizi, entonces presidente del Comité Nacional de la UCR el 27 de julio de 1955, al igual que a otros representantes de la oposición, pero ya era tarde, el aparato comunicacional Orwelliano de nada sirvió para evitar el derrocamiento producido el 16 de setiembre de 1955. 
·       La pauta de publicidad oficial como instrumento de captación de voces.  El problema de la supervivencia económica de las empresas propietarias de los medios de comunicación no es una cuestión de interés de la microeconomía, es esencial para asegurar la independencia de criterios de miles de grandes y pequeñas unidades de prestación de servicios de comunicación audiovisual y de producción de contenidos, decenas de miles de trabajadores de la cultura se desenvuelven en la trama de estas organizaciones que contribuyen a dotar de voz pública a una nación extensa y multifacética como la nuestra.  Su viabilidad económica es central para la supervivencia del sistema y el esfuerzo público debe estar orientado a fortalecer a los más vulnerables. Esto no ocurre porque la combinación entre algunos aspectos de la ley, los compromisos sindicales que incluyen convenios colectivos de trabajo alejados de los avances tecnológicos y que tratan por igual a grandes empresas que a pequeñas emisoras barriales, el reglamentarismo operativo que se superpone con un sin fin de rituales y formalismos, tales como reiterados censos de los cuales nunca se conocen sus resultados, el requerimiento reiterado de información de todo tipo que cuesta elaborar al administrado, mucho más cuando el licenciatario es una persona física que intenta sobrevivir con una radio FM en un pueblo de provincia, pero jamás se procesa o se sabe qué se hizo con ella, son circunstancias que se han repetido año tras año, mucho más luego de la entrada en vigencia de la ley de medios y que los deja desamparados hasta que encuentran presidentes, gobernadores o intendentes que brindan su nada desinteresado resguardo, a cambio del elogio fácil y de transformarse ese medio en la base sobre la cual opera su carrera política el funcionario protector.-
·       Párrafo aparte merece el uso discriminatorio de estos recursos publicitarios que se utilizan de manera descarada al servicio de los grupos de medios adictos. En el Fallo de la CSJN en la demanda entablada por Editorial Perfil SA contra el ENA (Jefatura de Gabinete de Ministros – Secretaría de Medios de Comunicación), del 2 de marzo del 2001 se demostró que el medio periodístico recibía –y continúa recibiendo a la fecha- un tratamiento distinto respecto del flujo de publicidad oficial al que reciben medios de prensa escrita de aparentes similares características, como así también que la negativa de contratar publicidad por parte del Gobierno con Editorial Perfil era un hecho reconocido expresamente tanto en un informe producido por la propia Secretaría de Medios de Comunicación, cuanto en declaraciones públicas de su titular. Es tal el desinterés de los funcionarios del Estado Nacional en contratar publicidad con medios periodísticos que no sean claramente oficialistas, que ni siquiera se preocupan de fundamentar su arbitrario, discriminatorio y predatorio accionar ante el más Alto Tribunal de una república a la cual no dejan de socavar en sus bases en el diario ejercicio de sus cargos públicos.
·       Sin atender a la sentencia de la CSJN en el caso de Editorial Perfil, los tres niveles del gobierno, el nacional, el provincial y el municipal, compiten por usar de manera discriminatoria su publicidad oficial, volcando no ya preferentemente, sino con exclusión absoluta de ese aporte económico a  los medios críticos de sus gestiones, y el AFSCA lejos está de cumplir con la función asignada por el artículo 12, inciso 10) de la ley de velar por el desarrollo de una sana competencia entre los diversos medios de comunicación  y de prevenir y desalentar las prácticas predatorias. Desde hace un par de meses, a la exclusión de la publicidad oficial se ha sumado el liso y llano “apriete” del Secretario de Comercio para que también importantes anunciantes levanten campañas que con habitualidad venían contratando con medios críticos, tanto de la prensa escrita, como de los audiovisuales.
·       El tratamiento por parte de la Ley vigente de los “servicios de radiodifusión por suscripción con vínculo físico” es decir el sistema de cable, merece varios comentarios:
o      No se trata de emisores de contenidos de producción propia, ni utilizan espectro espacio radioeléctrico, son vehículos de transporte de señales (hoy esenciales para acceder a la televisión). Pueden competir libremente entre sí y el gobierno tiene capacidades para intervenir en la fijación del precio del servicio y en cierta cantidad de contenidos mínimos que deben ofrecer. Por lo tanto el énfasis puesto en el establecimiento de 24 localidades como máximo espacio de cobertura, junto al límite del 35% de los abonados, debe evaluarse críticamente. En efecto, no puedo dejar de compartir la preocupación por la existencia de un solo oferente en algunas regiones del país, para lo cual el sistema nacional de defensa de la competencia no se ha mostrado muy activo, tanto es así que ni siquiera se ha integrado el Tribunal ordenado por la Ley 26156.
o       Su problemática se encuentra en las vecindades de la gran cuestión pendiente sobre las telecomunicaciones, pues su fortaleza consiste en que pueden brindar, además, servicios de telefonía fija e Internet. Es decir que tendido un sistema de cable, las señales de televisión (mediante las tecnologías digitales disponibles) dejan libre un amplio espacio para otras prestaciones que se encuentran fuera de las regulaciones de la Ley de Medios pero resultan de estratégico interés nacional. Ahora bien, por razones precedentes las empresas proveedoras de telefonía básica que también pueden proveer servicios de cable e Internet, tienen prohibido dar señal de cable por el pliego de privatización de comienzos de los años 90, aunque son prestadoras de dos tercios de los servicios de Internet por red y de telefonía celular en la Argentina y del 90% de la telefonía fija, lo que no ha sido considerado como una afectación a la libre competencia, en virtud de tipificar claramente una posición dominante.
o       Ha llegado el momento de comenzar con un debate que trasciende la Ley de Medios Audiovisuales, pero que impacta sobre ella. Servicios de Internet de mayor calidad son requeridos por los usuarios argentinos, a la luz de los que se prestan en el resto del mundo.  Aquí hay competencia dentro de cada plataforma y entre las plataformas disponibles: satelital, redes de fibra óptica, redes telefónicas y telefonía móvil.
o      Resta decir que la existencia de los servicios de televisión domiciliaria por cable o digital han permitido el acceso a señales de todo tipo y origen que han modificado totalmente la pantalla y ampliado la exigencia cultural e informativa del público a lo largo y ancho del país, que no debe frenarse, ni mucho menos limitarse, sino ampliarse en cantidad y calidad de prestación. Su libre disposición contrasta con las restricciones impuestas a las empresas de cable que tienen la obligación de tener una señal de producción propia, el llamado “canal local”, pero contradictoriamente la ley de medios determina que no pueden tener canales de TV abiertos.  Mientras las empresas internacionales que tienen en sus países de origen canales de TV abierta al mismo tiempo que una o más señales de diferentes contenidos concurren al mercado argentino y ofrecen paquetes de señales múltiples de libre acceso para el público por integrar la grilla de los sistemas de TV por cable y satelital, compitiendo en el mercado publicitario argentino con empresas nacionales de TV abierta y otras señales nacionales que también integran las mismas grillas, pero que no pueden tener vinculación empresaria entre ellas, sin que se sepa la razón de esa prohibición legal, que favorece a extranjeros y perjudica a los nacionales.
·       Las condiciones requeridas para ser titular de licencias, también merecen comentarios por el énfasis puesto durante el debate de la ley y los resultados elusivos del mismo. En efecto, el art. 25 prohíbe a empresas extranjeras ser titulares de servicios de comunicación audiovisual. Mucho énfasis nacionalista se puso en juego en este debate que se convirtió en una estafa a quienes votaron el proyecto creyendo que así era, mientras se  preparó una celada a través de excepciones establecidas en la propia Ley, inclusiones subrepticias en los decretos reglamentarios y tratados internacionales y la vigencia de las adjudicaciones anteriores a la sanción de la nueva Ley.  En cuanto a la disposición que establece que no es admisible la persona física o jurídica que sea propietaria de más del 10% de prestadoras de servicios públicos, se reprodujo idéntico procedimiento: Obtuvieron votos del parlamento favorables a la ley arguyendo que la prohibición incluía a las empresas prestadoras de telefonía básica, lo que hasta ahora desmienten con artilugios.  Son éstos, otros aspectos en la aplicación de la ley de medios en el que aparece palmaria la contradicción del gobierno entre su “relato” y el accionar efectivo.                                          
·       El sistema de adecuaciones para quienes se encuentran excedidos en las disposiciones referidas a la multiplicidad de licencias: En esta materia se exhiben de manera palmaria las inconsistencias del modelo vigente, pues la combinación de factores incidentes ha puesto en contradicción el discurso sobre la ley con la realidad del mapa actual de los medios de comunicación, ya que mientras algunos aprovecharon para violar el régimen de intransferibilidad de las licencias, en otros casos la realpolitik los lleva a reconocer “derechos adquiridos” de licencias otorgadas durante la vigencia de la ley anterior o a admitir procesos de desinversión que constituyen reorganizaciones al interior de los mismos grupos empresarios, de manera que finalmente como en Il Gatopardo, los cambios no fueron tantos, ni tan significativos, como para que todo siga igual, sin pensar que, con ello, estarán sentando precedentes que de manera objetiva redundarán en beneficio de quienes pretenden perjudicar. 
·       En términos institucionales el organismo de aplicación conserva las rutinas heredadas del anterior régimen, incumple la mayor parte de los nuevos requisitos de transparencia impuestos en la Ley 26522, admite la existencia de regímenes que se encuentran por fuera de la Ley como la Televisión Digital Abierta que maneja a su antojo el Ministerio de Planificación Federal, es decir no lucha por sus competencias esenciales. Su presidente, a estar por su informe de gestión al cabo del primer semestre, emitido en Paraná el mes de abril pasado, cuando enumera sus acciones en el primer semestre de gestión, no hace otra cosa de exponer al ridículo a sus antecesores, al dejar en claro los graves incumplimientos de las autoridades que lo precedieron y, simultáneamente  hace caso omiso a sus propios incumplimientos. Es de destacar la llamativa circunstancia de que en las dos últimas sesiones del Directorio entraron y salieron significativos proyectos de adecuación de grupos relevantes, sin explicación institucional alguna, lo que permite dudar acerca de donde, cuando y quienes tienen autoridad para adoptar las decisiones más relevantes.
·       Sin contar con un plan técnico, del cual se derive un espectro radioeléctrico que indique las frecuencias disponibles para cada servicio, sobre el cual se incluyan las emisoras que ya están operando legalmente, el AFSCA ha autorizado cientos de licencias de emisoras de baja potencia para municipios e instituciones que a la fecha no se encuentran emitiendo, y por evidentes cuestiones presupuestarias es difícil saber cuándo estarán en factibilidad de hacerlo,  lo que constituye otro aspecto pintoresco de la realidad virtual del “relato mediático” a que aluden quienes piensan que el nuevo régimen multiplica las voces.
Para terminar es necesario poner en contexto la actual realidad.
Un gobierno que prometió democratizar los medios de comunicación, que puso en marcha ingentes recursos públicos para lograrlo, que en una batalla contra reloj impulsó en el Parlamento un proyecto de ley contra propios y extraños, con el fin desviado de enfrentar a un grupo empresario considerado “el enemigo público”, sin tomar en cuenta los daños colaterales que tal guerra produciría, al promediar el año 2013 asiste a un nuevo fracaso.  Mientras quienes nada tenían que ver con “el monopolio”  o, lo que es peor, los que eran desde hace años sus  competidores en diferentes lugares del país han tenido que comenzar a adecuarse, sinónimo de reducirse, el gobierno se encuentra a la espera de un fallo de la Corte que refrende o inutilice un instrumento legal polémico que vacila entre confrontar con la realidad o adaptarse a ella negándose a sí mismo. 
Es urgente cambiar el enfoque, concentrarse en las telecomunicaciones, superar los atrasos que se aprecian, que vienen de la ley de la dictadura y se han consolidado con mayor dureza en el presente y considerar lo central de la problemática: la lucha política debe tener por objeto el fortalecimiento del sistema democrático a través del respeto por las instituciones republicanas y este tiempo ha demostrado que sólo podrá realizarse con un sistema de medios cuya regulación comience con la liberación de la tutela paternalista del gobierno de turno.
El último párrafo de esta parábola que recorrió ciertos aspectos del régimen de los medios de comunicación debe ser para que se comprenda que antes que nada, la prioridad más absoluta es la práctica de la libertad.  Dijo Dalmacio Velez Sarsfield cuando se discutió en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires el art. 32 de la Constitución Nacional  “Sin la absoluta libertad de imprenta, no se puede crear hoy el gran poder que gobierna a los pueblos y dirige a los gobernantes: la opinión pública.  Sólo la libre discusión por la prensa puede hacer formar el juicio sobre la administración o sobre los hechos políticos que deban influir en la suerte de un país.”

jueves, 10 de noviembre de 2011

¿PARTIDO DOMINANTE?

Los resultados electorales de octubre han instalado una nueva escenografía. La idea del partido dominante y las comparaciones con el PRI que gobernó México durante sesenta años, sin embargo, y a pesar de las miradas ingenuas o escépticas, la realidad argentina ofrece interesantes matices que vale la pena considerar.
En los 28 años transcurridos desde la recuperación democrática, son muy pocos los argentinos que han permanecido fieles a un partido o candidato, por el contrario la sociedad, veleidosa y exigente busca combinar preferencias, afinidades y conveniencias inclinándose con libertad por opciones que mudan cada dos años de manera relevante. Si bien todos los partidos cuentan con un núcleo duro de seguidores, los estudios de opinión demuestran que la conquista del poder depende de la capacidad de capturar el voto de los independientes; éstos, el botín más preciado de cualquier contienda electoral, son dispares en sus motivaciones y constituyen un residual de múltiples orientaciones, típico de una sociedad heterogénea con marcados rasgos de modernidad y complejidad.
Si bien el peronismo constituye el grupo más compacto y numeroso, está plenamente demostrado que lejos de ser invencible, ha sido derrotado en varias oportunidades. Por lo tanto la constatación de que hay un partido dominante, no contiene evidencias sobre su invencibilidad. Cuentan que Creso último rey de Lidia mandó consultar al oráculo de Delfos ante el avance de Ciro el Grande de Persia, la respuesta fue que si conducía sus ejércitos hacia el este, destruiría un imperio. Así ocurrió, pero fue destruido el imperio del ingenuo Creso, cuyos oídos fueron alimentados por el equívoco.
Ahora bien, tampoco hay nada que asegure la inevitabilidad del cambio político, por lo tanto es falso que el cambio de gobierno se vaya a producir sólo por que la alternancia es conveniente o más democrática que la permanencia de un gobierno ratificado en el poder.
Así que el 10 de diciembre, cuando se instale el nuevo período de la Presidenta, una nueva época comenzará y a todos nos conviene no dar mucho crédito a las sibilas que profetizan equívocos y medias verdades.
Habrá una agenda del gobierno, el que enfrentará un mundo más hostil que el que disfrutó en los últimos años, frente a un electorado que se considera acreedor de las promesas de buen pasar que constituyeron parte del contrato celebrado el 23 de octubre; y en la vereda de enfrente, habrá otro mundo de ciudadanos, parlamentarios, gobernantes locales y líderes políticos que deberán superar su estupor y afrontar con seriedad múltiples dilemas para construir alternativas de gobierno.
El paisaje que se aprecia enfrente del gobierno es de una gran dispersión, pero cuando se levante el telón del nuevo período tendremos tres actores principales, a saber:
a) El Jefe de Gobierno de la Ciudad, titular y propietario de un partido personal con ramificaciones en un municipio vecino (Vicente López) y en la Provincia de Santa Fé, quien deberá elegir entre el espacio de centro derecha que ocupa su grupo parlamentario o la pertenencia al peronismo (versión Menem, Duhalde, Puerta) que lo introdujo en la política.
b) El Frente Amplio Progresista, que contiene fuerzas demasiado heterogéneas, gobernará la provincia de Santa Fe en condiciones de extrema debilidad producidas por una pirueta adversa que le produjo la boleta única, la que otorgó legislatura propia al Frente para la Victoria. Si bien obtuvo resultados auspiciosos en casi todas las grandes ciudades del país, su estructura nodal, el Partido Socialista es una organización aún incipiente en la mayoría de las provincias argentinas.
c) la Union Cívica Radical, con una arraigada presencia nacional, los más importantes bloques parlamentarios, la mayor cantidad de gobiernos locales después del oficialismo, equipos técnicos de gran prestigio y experiencia de gobierno, pero a pesar de que todas las características descriptas constituyen ventajas relativas, no está “condenado al éxito”, sino que por el contrario, su liderago está sometido a grandes desafíos organizacionales, programáticos y políticos.
Así es que la obra comenzará con un preludio de continuidades y rupturas frente a una nueva situación económica que no estará caracterizada por la abundancia y la holgura presupuestaria, sino que bien por el contrario someterá a varias pruebas de rigor y madurez al sistema político en su conjunto. El gobierno estrenará nuevas lógicas de administración mas parecidas a las del resto del mundo y la oposición será examinada diariamente según sea capaz de iluminar mejores soluciones.
Finalmente haré algunas consideraciones sobre el radicalismo. Como dijimos, su condición de partido paradigma de la política argentina no le asegura resultados favorables, al contrario debe trabajar por ellos combinando correctamente los tres vectores que constituyen su potencial, a saber:
1. Propuesta Nacional, es el partido político el que debe definir el programa, la propuesta de gobierno y la orientación estratégica. En este plano se aprecian atrasos, la conducción nacional del partido es débil organizativa y políticamente. (ver OPINIONES Y DEBATES marcelostubrin.blogspot.com “Partidos y Organizaciones Políticas: la UCR una propuesta” octubre 2008). Lo central es que el radicalismo consiste en una doctrina nacional cuya aplicación a cada circunstancia histórica debe ser llevada a cabo en un marco institucional compartido por todas sus expresiones. Los candidatos deben ser el resultado, el producto de ese debate enriquecedor. La práctica de los partidos norteamericanos en los cuales la Convención elige candidato a presidente y éste el candidato a vicepresidente y el programa, no es la deseada.
2. Los bloques parlamentarios construyen la práctica política cotidiana de los grandes problemas nacionales. Son el crisol en que se forjan los proyectos y se delinean las estrategias de oposición y de alianzas. Los elencos técnicos de asesoramiento deben estar al servicio del conjunto del partido y no a disposición personal de los actuales legisladores. El trabajo local del diputado o del senador representante de su provincia en el parlamento nacional, deben combinarse con su visión general de pertenencia al partido y a su disciplina. Este es el campo en el cual la UCR se encuentra mejor posicionada.
3. Los gobernantes locales. Este es un territorio difícil en un país en que los fondos públicos se manejan con discrecionalidad. No obstante, el radicalismo exhibe con orgullo experiencias extraordinarias de gobierno local, que demuestran que los argentinos votan con criterio independiente de las opciones políticas nacionales. Al mismo tiempo son laboratorios de formación de cuadros político-administrativos con valiosa experiencia de gestión. El problema que se aprecia es que el compromiso con la política nacional es una síntesis difícil de llevar a cabo. La complementación entre el brazo parlamentario y la conducción nacional ha sido más pacífica y constructiva que entre éstos y los gobernantes locales, los que sometidos a la impiadosa agenda de su gobernación o municipio suelen mirar la política desde el ángulo de sus necesidades cotidianas con cierto desapego a los dilemas de la política nacional.
Para terminar quiero dejar tres comentarios sucintos que prometo desarrollar mas adelante: una condena al fraccionalismo individualista típico de los partidos en crisis, una constatación de que los partidos sobreviven a los liderazgos estelares de carácter providencial, y por último el refuerzo a la idea de que hasta ahora el radicalismo fue el único capaz de vencer al peronismo en elecciones de libre concurrencia.

Por Marcelo Stubrin
para la revista Debate
Buenos Aires, noviembre de 2011

domingo, 30 de octubre de 2011

SIETE DIAS QUE NO CONMOVIERON AL RADICALISMO


El tiempo transcurrido fue muy escaso para ser demasiado exigentes, sin embargo las primeras afirmaciones no entusiasman.
La circunstancia política determina que en pocos días hay que elegir autoridades de los bloques parlamentarios y del Comité Nacional, mientras se llevará a cabo, en dos semanas, una postergada reunión de la Convención Nacional del partido.
Las decisiones referidas a los bloques parlamentarios, serán adoptadas por sus integrantes, de modo tal que los de afuera no tenemos arte ni parte, y los Presidentes de ambos bloques gozan de altos niveles de legitimidad, por lo cual no se esperan grandes cambios, y si los hubiera, éstos no constituirían una gran novedad política.
En cuanto al Comité Nacional, sabemos que el actual presidente no aspira a reelegirse y no se han producido nominaciones conocidas, por lo tanto, parece pacífico el camino del diálogo entre los delegados electos para conformar una nueva autoridad partidaria. Sin embargo, en esta dimensión, se han dejado caer algunas iniciativas que merecen comentarios.
He escuchado que para dar señales de novedad política, algunos aspiran a cambiar la regla de nominación del Presidente del partido, para que sea electo por el voto directo de los afiliados. Esta cirugía mayor de nuestra carta orgánica, no puede ni debe ser aplicada sin esperar que la H. Convención produzca las reformas en tiempo y forma; tiempo para el debate y forma congruente con la arquitectura institucional de nuestra organización política. Las reformas atropelladas, ab referéndum de la Convención, no están llamadas a mejorar la estructura política, sino a responder a impulsos coyunturales que no resolverán ninguno de los problemas de fondo. Por lo tanto, una buena señal sería el estricto cumplimiento de nuestra ley partidaria y abrir el proceso de debate y propuestas sobre las necesarias reformas a nuestra desvencijada estructura política. Los cambios, deberán tener efecto en el período siguiente.
Para quienes estén interesados en conocer mi punto de vista sobre la organización partidaria, ver en el blog Opiniones y Debates (marcelostubrin.blogspot.com) el art. Publicado el 17 de octubre de 2008 “Partidos y Organizaciones Políticas: La UCR una propuesta”
También he escuchado ideas sobre incorporar cupos de nominación obligatoria de jóvenes de distintos segmentos de edad a las candidaturas del partido. Este loable interés en promover a los jóvenes, tropieza con el hecho de que solamente las Provincias de Buenos Aires y Córdoba, han logrado dos bancas nacionales; los demás distritos que obtuvieron escaños en el Congreso, obtuvieron sólo uno, por lo tanto en este plano la norma podría ser infructuosa para cumplir con el objetivo que se propone. Además, habría que compatibilizar el nuevo cupo juvenil con el femenino (existente por imperio legal), lo que obliga a ser cuidadosos para lograr normas eficientes que cumplan con los objetivos que se proponen.
La restante idea que ha sido comunicada por la prensa es más interesante, aunque delicada: Consiste en refrescar la conducción partidaria con líderes partidarios que han sido exitosos en las recientes competencias electorales. Ellos han obtenido, de muy buena ley, las intendencias de muy importantes ciudades del país y su crecimiento político constituye una esperanza que alienta a la pronta recuperación competitiva de nuestro partido. Sin embargo, las destrezas para ejercer el gobierno local, no necesariamente coinciden con las exigencias de desempeñar la máxima conducción partidaria –sino-, me atrevería a decir, todo lo contrario. Satisfacer las demandas y requerimientos de sociedades complejas, desde la escasez de competencias de los municipios es una tarea ímproba, que no se compadece con las funciones ejecutivas que esperamos que asuman los jefes partidarios.
Los últimos cuatro presidentes del Comité Nacional, que explican una década de conducción partidaria, han sido reflejo de un notable impulso renovador, constituyeron remarcables novedades políticas, dos de ellos Angel Rozas y Roberto Iglesias, venían de desempeñar exitosas gobernaciones y los dos restantes, Edgardo Morales y Ernesto Sanz, provenían del liderazgo parlamentario del partido, aunque Sanz, había desempeñado la intendencia de la ciudad de San Rafael. Con esta afirmación, pretendo desilusionar a quienes piensan que el radicalismo es un anquilosado aparato conducido por una todopoderosa nomenclatura; y que tenemos a disposición un cambio de guardia que supere a dirigentes desgastados que no entienden a la sociedad contemporánea.
Es indudable que tenemos problemas y complejos, pero para resolverlos y ser más útiles, no debemos caer en la tentación de simplificarlos, porque no hay soluciones sencillas al alcance de la mano, militancia, trabajo y tesón es el imperativo que tenemos por delante para fortalecer las cuatro columnas sobre las que se asienta la Unión Cívica Radical, a saber: la conducción nacional de un partido moderno, sus brazos parlamentarios en todos los ámbitos legislativos del país, sus gobiernos locales y su inserción en las organizaciones representativas de los sectores populares. Estos cuatro planos de la acción política deben tener una interacción virtuosa, requieren habilidades y destrezas diferentes, pero sólo desde la práctica política se podrán formular las propuestas que saquen nuestro partido del estancamiento.
Un último párrafo para condenar el individualismo político, el internismo, la simplificación de los problemas y la superficialidad. Quien pretenda sacar ventaja facciosa de la presente situación estará conspirando seriamente contra la reconstrucción de la UCR, única herramienta política capaz de desplazar al gobierno nacional y reconquistar el poder en la Argentina.

por Marcelo Stubrin


martes, 25 de octubre de 2011

A FAVOR DEL DEBATE Y CONTRA EL OPORTUNISMO

Los resultados electorales que nos confinaron al tercer lugar de las preferencias populares, reclaman un debate profundo sobre el destino del partido que integramos.
Esta circunstancia, no es nueva. Aun si deliberadamente omitiésemos las consecuencias de la división del partido en 1957 junto con la desagradable proscripción del peronismo, no integramos el binomio más competitivo en 1995, en el 2003, ni en el 2007.
No encuentro, entonces la novedad. Es la tercera elección presidencial consecutiva que nos ubica fuera del podio.
Ahora bien, en este caso, se registran algunas diferencias relevantes:
• Hubo amplia competencia interna, con largos meses de debate público frente al partido y al conjunto de la sociedad.
• La competencia no fue necesaria porque dos de los tres contendientes se retiraron.
• Dos de los contrincantes se desafiaron a una elección interna abierta para el mes de abril que no se llevó a cabo.
• Nunca estuvo cerrado para nadie, ni siquiera para los que competirían en abril la posibilidad de presentarse a las PASO (primarias abiertas simultáneas y obligatorias).
• El candidato proclamado hizo toda su campaña centrado en la ratificación del Frente Cívico y Social, herramienta con la que competimos en las parlamentarias de 2009.
• Los otros dos candidatos, se pronunciaban por acuerdos más amplios que incluían claramente a Duhalde y a Macri, como reflejo político de la coalición parlamentaria opositora, bautizada como Grupo A.
• Binner y Stolbizer, resolvieron apoyar a Juez y a Solanas de manera explícita, a sabiendas que esto rompía la asociación y era insoportable para cualquier candidato radical.
• Alfonsín frente al abandono de los “socios naturales”, pactó con un sector del peronismo federal en la Provincia de Buenos Aires, siguiendo los consejos públicos de sus oponentes internos y frente a la evidente circunstancia de que no había candidatos propios de ningún sector interno que desearan la candidatura a Gobernador.
• El acuerdo, lejos de dar los resultados esperados, fue confuso y nada eficiente; sin embargo fue bien recibido por los líderes territoriales del partido, particularmente por los intendentes y candidatos a las principales comunas de la provincia.
• Quienes quisieron defender resultados locales alejándose de manera temeraria de la fórmula partidaria, también fueron arrastrados por la ola Cristinista, lo que demuestra que el fenómeno no era tan simple de confrontar y que tiene poco que ver con la alianza electoral de la Provincia de Buenos Aires.

Esta es la trama sucinta de lo ocurrido, bastante importante para iniciar el debate indispensable. Más productivo serán nuestros intercambios, en la medida que sean consistentes con las actitudes y los esfuerzos destinados a la reciente campaña electoral.
En La Nación de hoy Oscar Ozlak, acertadamente, distingue entre partidos y espacios políticos efímeros. Ese es el corazón del problema: Lejos de honrar y fortalecer la lógica de un gran partido político, muchos radicales mostraron debilidad y siguiendo la pobre estrategia de la Alianza con el Frepaso del 99, buscaron legitimidad por fuera de nuestras filas. Sin darse cuenta que los proyectos personales que pretenden gloria barata a costa de magullar el partido político que los formó, van quedando en el camino, intrascendentes y lastimosos, habiendo cumplido con la innoble tarea de hundir a los propios y ser insignificantes e inocuos para los enemigos que se prometían derrotar.
Acá está la herramienta para la transformación, la Union Cívica Radical, con la piel lastimada por la incomprensión interna y las tendencias a la autodestrucción, pero intacta para cumplir con los fines que le dieron origen y que el presente reclama.
Por Marcelo Stubrin

martes, 9 de junio de 2009

LA HORA DE LA RAZON PRACTICA

preparado para Escenarios Alternativos
A pocos meses de la instalación de un nuevo gobierno en los Estados Unidos, han llegado novedades alentadoras. La ferocidad de la crisis financiera del 2008, no fue obstáculo para que el gobierno demócrata, produjera hechos que resaltan por su simpleza y profundidad.
Contrastan llamativamente con las actitudes de los fanáticos fundamentalistas que gobernaron con Bush dos períodos, pero son gestos que tienen valor. Me refiero a la cuestión sobre Cuba en la OEA y al mensaje del Presidente Obama al Islam, que abordaremos en una próxima entrega.
Veamos: La derogación de la Resolución que expulsó a Cuba del Sistema Interamericano en 1962, es formalmente elemental y tardía pero sustantivamente equitativa y oportuna. Efectivamente la guerra fría es una antigüedad extinguida hace más de veinte años, sin embargo sobrevivieron en muchos departamentos de la administración americana, guerreros pertrechados que seguían apreciando el mundo con una perspectiva nostálgica del conflicto Este Oeste.
La OEA, en su opaca perspectiva de sesenta años, fue escenario del Panamericanismo, es decir recinto del encuentro entre Estados Unidos y América Latina. Desde 1948, muchos dictadores se sintieron cómodos en su seno y cumplieron obedientes el papel asignado para el “patio trasero” de la potencia hemisférica. Sin embargo, el único régimen prohibido seguía siendo el que había cruzado el Jordán refugiándose en la órbita soviética.
Pero nada es eterno, el desprestigio de las dictaduras y los avances jurídicos en el sistema internacional produjeron impresionantes avances en materia de consideración de los derechos humanos, sobre todo a partir del Gobierno del Presidente James Carter (1977-1981), que perduraron en sus tendencias principales.
Las dictaduras comenzaron a ser acosadas por la Comisión de Derechos Humanos de la OEA y todo cambió. Llegaron las democracias a la región, se incorporaron los países insulares del Caribe y Canadá. Comenzó el proceso de Cumbres de las Américas, se llevaron a cabo cinco ordinarias y dos extraordinarias, y la OEA siguió el ritmo de los nuevos tiempos, aunque con una política de baja intensidad pues debió acompañar las bajas prioridades de la política norteamericana para la región. Muchos conflictos relevantes incluidas guerras declaradas entre países miembros no fueron debidamente receptadas en su seno y –justo es decirlo- debió convivir con un saludable proceso de integración política que se diseminó por todo el hemisferio en una novedosa versión de multilateralismo regional y subregional. Entre ellos los acuerdos de integración económica, el Grupo de Río que le compitió en la política propiamente dicha mediante un acercamiento a la Unión Europea, hasta las más recientes uniones de países sudamericanos que alienta el Brasil con el nunca desmentido objeto de convertirse en interlocutor subregional de la diplomacia norteamericana.
El generalizado escepticismo que campea en América Latina, podría sostener que la resolución es irrisoria, y que el verdadero paso adelante sería la finalización del embargo contra Cuba decretado por la gran potencia, cuya reiterada condena se ha convertido en un sólido acuerdo regional; pero el primer paso, el que inicia el camino, ha sido dado en la dirección correcta. Permite advertir dos elementos de gran importancia relativa: a) La nueva administración demócrata se independiza de la miope visión del exilio cubano, que amordazó durante años las iniciativas positivas de gobiernos y congresistas, y b) Los amplios consensos de la América Latina son tenidos en cuenta por Washington, que pasó décadas intentando imponer una agenda que llevó la OEA, por períodos, a niveles de vaciamiento insoportable. El resultado probable es una mayor concentración del gobierno de Obama en los problemas de nuestra región, descartada por décadas como una prioridad de la política exterior norteamericana.
Aunque no todo es tan lineal y sencillo, pues para lograrlo hacen falta políticas activas en el hemisferio. Dichas acciones que imaginamos direccionadas desde el sur hacia el norte requieren niveles de confianza política entre los gobiernos de la América Latina que hoy no se aprecian. Por el contrario campean algunos retrocesos caracterizados por estrategias formalistas de baja intensidad donde la prioridad parece puesta exclusivamente en la defensa de intereses nacionales excluyentes o desintegradores. Mientras tanto, se han agudizado conflictos binacionales de variada estirpe que afectan la unidad política de la región y en consecuencia disminuyen la calidad de la coordinación de políticas comunes en la relación con las potencias y con los demás foros y espacios multilaterales.
Párrafo aparte merece una nueva complejidad: el ALBA (Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe). En efecto, la existencia de un bloque de países integrado por Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Dominica, Honduras y San Vicente y las Granadinas, que aguarda la próxima integración del Ecuador, constituye una novedad de inciertas perspectivas para la unidad política del subcontinente, pues se erige en un eje de polarización frontal con los Estados Unidos. Estas posturas se constituyen en un franco contraste con un grupo de países conocidos por la fortaleza de su alianza con el país del norte, entre ellos México y Colombia. Este es el momento de destacar que han firmado el TLC (Tratado de Libre Comercio) con Estados Unidos, además de los mencionados México y Colombia, Chile, Perú, Centroamérica y la República Dominicana, encontrándose en avanzado estado las negociaciones con otros países entre los que se encuentra la República Oriental del Uruguay.
La descripción parcial de este incierto panorama, debe servir para apreciar la necesidad indispensable de otorgar a la política exterior argentina la centralidad extraviada en los laberintos de las prioridades domésticas.
El destino del Régimen Cubano está todavía poblado de incógnitas, pero todas ellas se inclinan hacia el incremento de sus vínculos con las democracias de la región, siempre que la región sea capaz de incluir la finalización del bloqueo en su agenda con Washington. No sabemos cuanto tiempo falta, pero podemos afirmar que para acortar los plazos, hay que cambiar el eje Washington, Miami, La Habana y reemplazarlo por otro más complejo e interesante en el que muestren unidad, inteligencia y responsabilidad todos los países Latinoamericanos.

viernes, 13 de marzo de 2009

Un eterno retorno

Publicación para la revista del Instituto Moisés Lebensohn

Debemos combatir un mito, una profecía de medio siglo: “el peronismo de las mil caras se prepara, para intentar conservar el poder”.

Allá van a confundir, en alegre caravana.  Toneladas de maquillaje harán falta para disimular la realidad.  Siempre el mismo argumento repetido hasta el cansancio.

Los giros de la calesita los marean un poco, pero algo atontados repiten el libreto como si fuera noche de estreno.  Lo hicieron con Menem, cuando abandonaron a Cafiero, con Duhalde cuando se olvidaron de Menem, con Kirchner cuando gritaron al unísono “a rey muerto rey puesto”. 

La actual presentación es más grotesca pero tiene idéntica matriz.  Se trata de un terceto de “ricos y famosos”  que puede llenar la pantalla con un palabrerío insustancial. 

Los publicistas aconsejan: Insulten a Kirchner -que se enoja rápido- conviértanse en la opción, que nos quedamos con todo.   Esta es una elección parlamentaria, ya habrá tiempo el año próximo para preparar un candidato a Presidente que pueda consumar la mayor defraudación. Podremos elegir en los almuerzos de Mirtha da mas o menos igual.   Pero eso sí, debe tener talante de galán maduro.  No importa si es sojero, gauchesco, ingeniero o se tatuó.

 Nietzsche convirtió a su Zaratustra en el maestro del eterno retorno de lo mismo.  Es una concepción del tiempo que condena a vivir en una incesante repetición  de las mismas situaciones.

Nosotros, entonces, estamos desafiados doblemente.  La prepotencia del gobierno ya conocida y la gran estafa urdida desde el marketing del peronismo que se pretende reciclar.

Responderemos con una lógica ausente en los últimos años de vida política argentina.   Con una novedad: nos proponemos reconvertir el sistema democrático, queremos una democracia de partidos nacionales.  Desde los noventa han prevalecido  los candidatos como figuras estelares.  Todos han despreciado a sus organizaciones políticas, se han considerado superiores a ellas, las han tratado como trampolines para lograr ser nominados, las han manipulado y despreciado hasta el hartazgo.

Las principales consecuencias fueron variadas y negativas.  Entre ellas destaco dos: a) la alta imprevisibilidad de gobiernos en los cuales los presidentes gobiernan rodeados  por pequeños círculos y b) un mecanismo que obtiene gobernabilidad a cambio de un encadenamiento de recursos públicos destinados a favorecer o perjudicar a los gobiernos locales.  El resultado es evidente: bajísima calidad del sistema político e incapacidad del estado para vertebrar políticas de consenso destinadas a impactar correctamente en el mediano y el largo plazo.  Prueba de ello son las oportunidades perdidas por el compromiso con el cortísimo plazo que siempre provoca crisis recurrentes de altísimo impacto social.

Para decirlo en otras palabras, un presidente que no debe dar cuentas a un partido, que gobierna sin controles y logra apoyo a cambio de prebendas, jamás será un estadista que piensa el futuro, por el contrario será inevitablemente un manipulador del corto plazo.

Esto es lo que se ha dado en llamar democracia delegativa, una especie de parodia con Presidentes que se piensan a sí mismos como reyes pero que en verdad son gigantes con los pies de barro, de un barro que se derrite en la primera tempestad.   Esa es la regla que sufren los concentradores de poder, los más fieles son los primeros que abandonan, precisamente porque aprendieron bien la regla de nominación.  Esto es lo Nietzscheano,  el círculo se completa y ahora  deberá tomar la misma medicina que dio a su antecesor.

Pero esta tragedia argentina repetitiva y circular, puede llegar a su fin.  En gran medida depende de la UCR, de su dilatada militancia, de los cuadros políticos y técnicos que pueden exhibir juventud, trayectoria y decencia.  La UCR es una colectividad de ideales organizada con el fin de servir a la nación, constituye la columna vertebral de la oposición, cuenta con representaciones dignas en todas las legislaturas del país, gobierna con éxito provincias, municipios, universidades e instituciones públicas de toda clase.  Sus cuadros obtienen alto reconocimiento del sector privado y de la comunidad internacional que les confía liderazgos significativos.

Ha establecido acuerdos programáticos con partidos afines que constituyen la esperanza de cambio de millones de argentinos, se ha recuperado de la diáspora sufrida como secuela de la crisis del 2001 y se presenta con la energía y vitalidad necesaria para dar batalla al gobierno  en los sectores populares.       Está presente en toda la geografía del país y ha recuperado su espíritu de cuerpo, es decir la convicción de que la acción política es una empresa gregaria y que la biografía de cada uno de sus componentes adquiere sentido solamente cuando se encuadra con la historia.

Pero el radicalismo nunca se repite, al contrario, siempre cambia.  Se adapta a los tiempos con la misma fe con que honra sus mejores tradiciones doctrinarias.  Hay un hilo conductor en los principios pero se destaca por su capacidad para nutrirse de la realidad nacional y proponer alternativas a los principales problemas.  Por eso constituye la principal organización política del país.  Es verdad que subsisten problemas, pero hoy podemos anunciar que son menores.   El individualismo y el localismo ceden frente a la gran prioridad nacional que consiste en edificar los cimientos de una nueva democracia amplificada y participativa.

Ahora que tendremos que lidiar con los efectos de una crisis internacional y local de impresionantes y aún desconocidas proporciones, ahora que se agotó el exitismo y se acabaron los tiempos de “tirar manteca al techo”,  ahora más que nunca se requieren gobernantes responsables y capaces de establecer prioridades y amplios consensos nacionales para amortiguar daños y seleccionar las estrategias adecuadas.   Ahora cuando tenemos que insertarnos en un mundo de oportunidades escasas resulta indispensable una visión internacional que nos permita interactuar como un país previsible, dotado de políticas permanentes, capaz de establecer alianzas duraderas y de influir con autoridad en el nuevo escenario regional y multilateral.


martes, 18 de noviembre de 2008

Asignatura pendiente: una o varias candidaturas

Mucho avanzamos desde el 3 de febrero de 2008 cuando la defección de Lavagna nos golpeó duro. No importa tanto si los avances fueron producto de la “virtud” o de la “fortuna”, lo importante es que ocurrieron.
Brillante desempeño de los bloques parlamentarios, aceptable Convención Nacional presidida por una gran figura cercana a nuestro corazón, magnífica conmemoración de los veinticinco años de la democracia en el Luna Park con una impresionante presencia juvenil.
Todo ello redundó en un alto reconocimiento de que sin el radicalismo organizado no hay batalla seria por el triunfo de la oposición. Entonces fuimos repentinamente considerados, estimados y ponderados por todo el arco opositor. El radicalismo se convirtió en una novia codiciada para concertar políticas y estrategias, ya sean programáticas o electorales.
No podemos menos que alegrarnos por esa nueva circunstancia que viene acompañada por la decadencia del gobierno y por apreciaciones más realistas de todo el arco opositor. Ahora bien, a no cantar victoria, que recién estamos en condiciones de empezar con los trabajos principales para poner nuestro partido a la altura de las necesidades del presente.

  • Hay que superar el localismo político y subordinar las estrategias particulares a la política nacional. Por mejores que sean nuestras administraciones locales, sin una política nacional el radicalismo carece de sentido. Nuestros padres fundadores se imaginaron a sí mismos gobernando la Argentina, ésa era su empresa “reparadora”. Esa es nuestra carta natal. Ocupar bancas es un medio para denunciar el régimen y proponerse la conquista del poder, no es el objetivo.
  • Necesitamos con urgencia programa y candidato o candidatos a presidente. Si de nuestro seno no surgen aspirantes a ocupar la presidencia de la nación, estamos condenados a no ser sustantivos en el proceso de desalojo del poder de esta extraña versión del camaleón justicialista.
  • Seremos mejores para nosotros y para nuestros probables aliados, si nos zambullimos en un fuerte debate sobre el programa y los candidatos. Eso no excluye las coaliciones, al contrario las potencia, las fortifica. No importa si nuestras referencias políticas de la época encabezarán, secundarán o acompañarán, esa será una decisión de la conducción política nacional, lo que no podemos hacer es auto proscribirnos de la competencia por la presidencia de la nación.
  • Nuestro principal capital político son los recursos humanos y políticos que disponemos. Ninguna otra fuerza política está en condiciones de exhibir tanta potencialidad y experiencia organizada. Quienes se fueron pueden volver y serán recibidos sin rencores y con los brazos abiertos, quienes nunca estuvieron pueden incorporarse y aportar desde un verdadero partido político. Quienes prefieran mantener sus nuevas identidades y coincidan con el programa serán aliados fraternos, no ponemos condiciones, pero confiamos más en las mujeres y hombres que están al frente de organizaciones que en las figuras destacadas y respetables que lucen en el firmamento político. Todos respetamos y admiramos a Lisandro de la Torre pero fue Irigoyen el constructor del partido radical y el conductor de la nación.
  • Muchas y muy graves circunstancias pueden sobrevenir, no estamos en condiciones de anticiparnos a todas, pero el camino a las elecciones de renovación parlamentaria del 2009 debe ser iluminado por un poderoso reflector que proponga un programa capaz de completar la democracia y respalde candidaturas capaces de llevarlas a cabo.
  • Con un gran respeto personal y político por las destacadas condiciones de los actuales presidenciables, creo que la proclamación de candidatos surgidos de las filas de la UCR, contribuirá al fortalecimiento de la empresa común. Cualquiera sea la fórmula resultante de las coincidencias opositoras, nuestro partido estará mejor con candidatos a Presidente levantando tribunas y recorriendo el país que sin ellos.

Para finalizar no puedo más que aludir a lo obvio, a lo que los lectores han pensado al recorrer estas pocas líneas: casi nadie conocía a Barack Obama dos años antes de la elección. Pero cuidado, esta alusión no debe entenderse en clave picaresca, muchos pueden representarnos en las presidenciales del 2011, trabajaremos para ellos con empeño y satisfacción sean o no los nominados por nuestro partido, pero en la democracia moderna una colectividad política del tamaño, la trayectoria y la representatividad de la UCR, no puede ceder anticipadamente la nominación presidencial.